Una desición repentina del candidato inesperado y reconocido.
Tras una larga lucha, una corta espera y meses de planificación, se ve el resultado de sudor, dolor y un motor.
Con mentiras y adversidades pasadas, el camino se levantó con los cráteres de supuestas súplicas de un pueblo necesitado.
Un marzo 9, un día de adoración celestial, de filas, de envejecientes con una desición manipulada por una supuesta hermandad que controlaba sus seres y la adolecencia radicalisada y motivada por realidades televisadas que llenaron con vigor al joven en su mueble hacer un cambio y desafiar los prejuicios de antecedentes sin conocimiento.
Las filas inspiraron al joven a decidir y poner su opinión en papeleta para ser contada, recontada y re-recontada.
Se vió el resultado a partir de las 5:00PM de ese día y no sorprendió a la comunidad Millhouse-ista, ni sorprendió al joven en el cine mundo viendo el amor en diferentes edades, en diferentes tiempos y como causa celos, enchule y desesperaciones que llevaron al encarcelamiento por una pistola, un amor, unos pasajeros y una guagua.
.Pero en punto.
No es el resultado que lleva el fin del proceso, sino el proceso en si.
Creó un deseo de participar, de esperar y de votar.
El pueblo ejerció su elección, ejerció su opinión
y es es lo que deja a uno atónito.
En las escuelas habían más personas que hay
de lunes a viernes.
Y después de tres recuentos, la celebración en carros, en pick-ups, con motoras, con banderas, con bocinas, con chilladas de goma y un infernal círculo que colmó la paciencia y trajo a uso el Compresor Nebulizer.
No fue con pleitos políticos, ni intimitantes anuncios y comerciales provocativos a la pava o al comformismo, sinó el poderio humano que tiene el derecho al voto.
¡Por que al pueblo se respeta! …y al carro también…

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