sábado, 1 de marzo de 2008

Confesiones de síndrome verde

por: jo syrup

Feb. 24 del 2008 12:42PM


4 de diciembre del 1933

Querido Fiyero ilusorio,




Llegó ese tiempo, el tiempo del miedo, el tiempo de seguir adelante con solo el recuerdo de promesas y momentos irreparables que se grabaron en fotografías sin revelar y dejaron su marca en ojos dilatados. Como en mi arnés, se eleva el motor que guarda secretos ocultos de luzes calladas y pensamientos malignos que degeneran la pureza de mi sentir. Te admitiré algo… siempre lo supe. Lo veía, pero me hacia siega a la verdad transparente de su supuesto enchule. Solo en misiva puedo admitir la verdad de Glinda, puedo aceptar lo que tanto intenté ignorar. A lo largo de mis estudios, lo que se obtuvo entre nosotros fue más que vista verde y ojos lujuriosos, fue el síndrome de azul que se lee en historias ficticias y verídicas de los dos hermanos que reinventaron la supuesta fantasia.


No dejaré que los ojos extrangeros a nuestro amor, degrade lo que ya pudimos crear. Porque sucedos que suceden sucesivamente no son por pura suerte ni por inspiración de musas escolares, sino por un amoir que no se destruyó por el triángulo, sino por muerte inoportuna. Intenté con todo lo que tengo de salvarte, lo hize. Pero en vez de rescatar tu alma perdida, cree un personaje que será cómpliz de mi muerte y parte de la causa de mi delirio futuro. Pero no seas precavido, porque este supuesto delirio es solo la dramatización de una mujer que perdió todo y decidió desafiar la gravedad con escoba en mano, sombrero sobre cabeza y capa flotando. Siento mis días que se acercan, solo quería escribirte mi autobiografía y decirte que te amé y te recuerdo. Nuestro amor rompió barreras hasta encontrar una indestructible, porque de la muerte solo se sabe una cosa, no se puede parar.



Con amor y desamor,

[la infalible] Alexa Verderedi

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