jueves, 5 de junio de 2008

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Demonios y revoluciones
por: slai dogood
mayo 16 del 2008

11:32PM


Uno de esos narradores con voz de locutor
no contaría una historia que no gira entorno
a realidades humanas, una osadía necesaria
o un final feliz.
[será porque no vengo de los homos, ni los sapiens]
De la mente de escritores que
flexionan los músculos mentales con
episodios semanales; no se puede conjurar
de pensamientos monótonos lo que cae
en algo más de lo natural.
El miedo de arrancar el velo de falsas realidades
cubre y lleva las supuestas posibilidades de
algo más que no se ve.
Pero nadie me puede culpar, porque parece
que soy el de mi especie que enrealidad
siente. No los pueden culpar, son solo
fichas en el juego de la vida
, o así lo leí
en mi galleta de la fortuna.
Como aquel niño que una vez soñó
de una realidad fuera de lo impuesto por ángeles
destinatarios con un futuro inevitable.
Es una pelea constante, adentro y afuera.
Pensamientos de una equivocación de la cigüeña
al ponerme en las manos del mismo diablo
y colgándome de enredaderas sobre ese fuego
que no quema, prescrito en lugares santos.

La piel humana cubre un interior en llamas
que consumen las notas en la guitarra y dicta
las revoluciones pasadas y las de por venir.
La corrupción moral empezó en el pensamiento
del encerramiento real a la vida terrenal.
Efectos de una droga potente que solo
endurece los deseos carnales para que
no se esparcen hacia raíces futuras e instiguen
lo que ha de venir.

Revoluciones para la liberación.
Ya sea la liberación moral, política, social
o hasta la de sodoma y gomorra.
Mírenme ahora, hablándoles de revoluciones
que mi raza tuvo mucho en la causa y su
presente visible.

Deseos de gritar a los vientos subterráneos
se vuelve necesario cada día.
Ninguna cura para lo que vive dentro de mí.
Notas en guitarras y pianos resuenan y
causan gran deseo por ver renacer el mundo
que habita en mi techo.
[se dice que el primer renacer italiano fue a manos de
la influencia de á.i.]

Mi mundo ha sido una lleno de sangre,
muerte, destrucción eminente, oscuridad, traición,
celos. Nosotros vivimos en nuestro propio infierno.
Pero el mío es el que reside en las cuatro esquinas
de mi mente.
Una de esas conexiones supernaturales
que se traduce a una traición en contra de mi
sangre, mi propia sangre.

Solo noches en el atardecer diario de mi vida,
porque ni el sol se atreve brillas donde vive
la maldad en sangre, piel y huesos.

Uno siempre dice sobre los problemas íntimos,
lo que residen y se mueven en nuestros
subconscientes y los pensamientos de los labores
autóctonos con la oscuridad que nos
rodea.
Lo siento dentro de mí, algo diferente, algo
malo ante ojos del mal.

No sé como describirlos, como la luz que
nunca he visto al entrar por la ventana de mi
cuarto y se refleja con mi espejo y me despierta,
la grama después de una noche nocturna y no
diurna, los momentos habidos y por haber en
risas vacías, ojos llenos y muecas que lo dicen todo;
ropa cuando ha sido recién planchada y todavía tiene
ese calorcito de la plancha que te calienta en una
mañana fría o una tarde caliente.
Leí sobre lo que tal vez tengo, pero es imposible.
Uno no puede vivir dentro del otro, rompe las reglas
diabólicas en el sentido de que el diablo las puso.
Uno puede decir mucha cosa, pero al final del
día, lo que sólo importa es ese pedacito de verdad
que es el origen a la gran mentira en las caras
que son tan despistadas que se lo creen.
Parece que algo puede pasar mientras pienso
lo que pienso. Y lo pienso porque en mi miente es
donde todavía tiene la posibilidad de que sea
errónea, pero al hablar de lo que creo con letras
del alfabeto, vocales, leyes gramaticales y de acentuación,
se vuelve la realidad de mi vida.
Demonios no tienen demonios internos, sino
ángeles internos.
Un silencio que llenó el supuesto cuarto,
mejor llamado cueva de un demonio con ángeles
internos.

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